Buenos Aires - Costa Atlántica

Home > Buenos Aires > Costa Atlántica > Villa Gesell y Mar de las Pampas > Mar de las Pampas

  • Eventos
  • Info útil
  • PDF
  • Podcast
  • Webcam

Mar de las Pampas

Para los que añoran unas vacaciones diseñadas para descansar, bajar una o dos velocidades del ritmo que impone la ciudad y disfrutar de la naturaleza, Mar de las Pampas es un destino a su medida.

Inspirado en el “Elogio de la lentitud”, obra del escocés Carl Honoré, que propone replantearse la relación con el tiempo, el balneario adoptó la cultura slow y se postula como la primera “ciudad lenta” del continente americano.

imagenVacia

Vivir sin prisa es la consigna de este municipio gesellino desde que cayó en la cuenta de que, casualmente, reunía muchas de las características de las denominadas slow cities del mundo, con sus principios vinculados a la ecología, infraestructura, calidad urbana, promoción de productos locales, atmósfera amigable, calidad de espacio urbano, conciencia y divulgación del concepto.

 

En ese sentido, ya desde sus inicios, Mar de las Pampas le dijo no a la extracción de arena de las playas, no al asfalto, no a las antenas de radiofonía ni telefonía, no a la tala indiscriminada de árboles. A su vez promovió la no publicidad de ningún tipo en la vía pública y prohibió el tránsito vehicular en la playa. Incluso, existe una ordenanza que prohíbe la música amplificada en espacios públicos.

 

Creado en 1957 como una reserva natural de pinares, playas e interminables dunas, con los años Mar de las Pampas se transformó en un refugio para aquellos que buscan escapar del bullicio y el estrés de la ciudad.

 

Hasta entonces, el área se encontraba desolada y cubierta por cordones de médanos. Era sólo un terreno fiscal que no figuraba en los planos, aunque la visión de un grupo de pioneros cambiaria por siempre el paisaje. Con técnicas de forestación, Manuel Rico, Jorge A. Vázquez y Jacobo Zelzman extendieron la vegetación hacia la costa, cubriéndola con dunas para repararla del viento marítimo y durante varios años cuidaron el desarrollo de esos árboles hasta que ganaron altura y se hicieron más fuertes. Fue a partir de los ’80 cuando comenzó la urbanización, entre calles de arena y un diseño urbano repleto de curvas, donde es más fácil perderse que encontrarse.

 

Por estos días la villa ofrece un perfil más exclusivo que Gesell, y los precios son más elevados. Aunque para muchos lo vale, ya que basta alejarse un poco de los balnearios más concurridos para encontrarse de pronto caminando por una playa desierta.

 

Por lo pronto, en Mar de las Pampas no existen las discotecas ni las casas de juegos electrónicos, y además se respeta a rajatabla el código de zonificación que limita la altura de las construcciones hasta doce metros. Tampoco hay supermercados ni mega proyectos hoteleros, y no se permite el ingreso de las camionetas 4x4 sobre la arena de la playa.

 

De todas maneras, para disfrutar de una agitada vida nocturna, con discotecas y entretenimientos, basta hacer unos pocos kilómetros hasta Villa Gesell.

 

Para alojarse, existen diferentes emprendimientos con pocas unidades, aunque muy bien equipadas y siempre en equilibrio con el entorno natural.

 

A pesar de todos los cuidados y restricciones, los habitantes están en estado de alerta. En los últimos años Mar de las Pampas experimentó un insólito crecimiento del turismo que se tradujo en la construcción de centenares de obras que, “lentamente”, fueron modificando su paisaje. Apenas cuatro años atrás, la villa podía alojar a unas 200 personas. Hoy tiene lugar para 3000. Frente a esta tendencia alarmante, sus habitantes insisten en cuidar el bosque, el silencio y las playas salvajes para evitar que el lugar pierda su magia.

Tips para el viajero

Con quién Viajamos

Vestimenta

Duración del Recorrido

Dificultad

Epoca recomendada para viajar

Seguridad

Actividades del destino

Amigos, Familiar, Pareja, Solos

Informal

Todo-el-día

Baja

Todo el año

Sin Peligro